🔬 Una mujer de 63 años en Massachusetts llegó a urgencias con un mes de náuseas, vómitos, poco apetito y dolor abdominal. Los médicos hallaron un bezoar gástrico: una masa de comida a medio digerir. El caso apunta a semaglutida, un agonista GLP-1 que retrasa el vaciado del estómago.
En el año previo, la paciente había empezado semaglutida por diabetes tipo 2 y obesidad. Perdió unos 18 kg, y esa bajada se aceleró durante el mes anterior. Una tomografía mostró conductos biliares algo dilatados, mucha carga de heces y un estómago un poco distendido con material semisólido.
Después, una colangiopancreatografía por resonancia magnética confirmó los conductos biliares dilatados y mostró una masa que parecía aire atrapado. La endoscopia reveló el diagnóstico: un bezoar gástrico, un bulto compacto de materiales a medio digerir o sin digerir.
Al ingresar, los médicos suspendieron semaglutida. Para intentar disolver la masa, usaron cola dietética: la pauta citada en el informe es 3 litros de cola en 12 horas, pero ella recibió 1,5 litros por su diabetes y porque no le gustaban las bebidas carbonatadas. Al segundo día sintió un «tirón» abdominal y luego alivio. Otra endoscopia mostró que el bezoar ya no estaba atrapado.
✅ Los bezoares gástricos son raros: aparecen en menos del 0,5 % de las endoscopias digestivas altas, y sus síntomas se parecen a trastornos mucho más comunes. El límite clave es que este es un solo caso: los médicos consideraron que semaglutida fue la causa probable, pero no prueba que ocurra en todas las personas que usan agonistas GLP-1. Los datos sobre cola proceden sobre todo de series de casos y experiencias anecdóticas; no se sabe si actúa por acidez, carbonatación u otro mecanismo.
⚕️ No es consejo médico.


