🔬 Una madre del estado de Nueva York sentía tristeza intensa justo antes de liberar leche al amamantar. Los episodios duraban hasta dos minutos; fuera de ellos, se sentía feliz y unida a su bebé. Su caso, publicado en 2011, describió el reflejo disfórico de eyección de leche (D-MER).
Los síntomas comenzaron unas dos semanas después del parto. Hasta que su bebé tuvo unos 18 meses, el malestar acompañaba cada toma: unas cinco al día. A los siete meses, la madre empezó a registrar los síntomas con una consultora de lactancia. Anotaban cuándo aparecían y qué parecía aliviarlos o empeorarlos.
La mujer tomó bupropión, un antidepresivo que aumenta la dopamina en el cerebro. Refirió una mejora al día siguiente; al quinto día, los síntomas casi habían desaparecido. Dejó el fármaco tras unas semanas por efectos adversos que el informe no detalla. El malestar regresó. Cuando su hija dejó de mamar, a los tres años, los síntomas desaparecieron.
Los autores propusieron que una caída brusca de dopamina antes de liberar leche podría desencadenar los episodios. Un estudio de 2025 estimó que el 14,2 % de quienes amamantan experimenta D-MER. El caso original distinguía estos episodios breves de la depresión posparto, que puede incluir tristeza persistente, ansiedad y cambios de ánimo.
✅ Reconocer este patrón puede ayudar a identificar un malestar ligado a la lactancia que causa gran sufrimiento. La causa exacta sigue sin establecerse y no existe un tratamiento definitivo. El caso describe a una sola paciente y no permite generalizar su respuesta al fármaco.
⚕️ No es consejo médico.



