🔬 Xinyu Dong, de la Universidad Nacional de Singapur, desarrolló una piel electrónica de hidrogel. Una pulsera con este material podría medir temperatura, pulso y concentración del sudor. James Eills, del Centro de Investigación de Jülich, busca reforzar las señales de resonancia magnética para mejorar las imágenes médicas.
Los hidrogeles contienen mucha agua, son porosos y elásticos, y pueden imitar el tejido humano. Suelen ser frágiles y sensibles a perder agua o congelarse. Dong emplea cristales de hielo para ordenar sus poros. En una variante propuesta en 2024, un disolvente orgánico frío sustituye al hielo dentro del gel. Ese intercambio acerca las paredes del polímero y refuerza sus enlaces; las sales incorporadas permiten conducir electricidad.
El material resultante es más resistente y puede estirarse más, con posibles usos en electrónica vestible y robótica blanda. Este año, el equipo presentó en Nature Communications una piel electrónica con contacto estrecho y estable con el cuerpo. Integrada en una pulsera, podría servir para vigilar los parámetros descritos.
Eills trabaja con parahidrógeno para reforzar las señales magnéticas de moléculas como el piruvato y el fumarato. El método aumenta las señales varios órdenes de magnitud, con menos costo y complejidad que la técnica habitual. Esta última requiere equipos caros y largos tiempos de preparación.
✅ Estos trabajos exploran materiales para vigilar la salud y métodos para obtener señales magnéticas que antes pasaban inadvertidas. El método de Eills solo funciona con moléculas que admiten añadir hidrógeno. Además, sus agentes aún requieren mayor pureza para uso clínico.
⚕️ No es consejo médico.



