🔬 Una investigadora de 28 años murió en un laboratorio de Irkutsk, Rusia, en un posible caso de peste neumónica. La OMS considera bajo el riesgo local y muy bajo el mundial. Gregory Koblentz, de la Universidad George Mason, advierte sobre los riesgos de la falta de transparencia.
El regulador sanitario ruso atribuye la muerte a una neumonía de origen desconocido y niega que hubiera una emergencia. Según medios de prensa, unas 200 personas del Instituto de Investigación Antipeste podrían haber estado expuestas y fueron puestas en cuarentena. Esos reportes no confirman que la investigadora tuviera peste.
El 7 de octubre, cinco días después de la muerte, las autoridades rusas informaron que la investigadora estaba vacunada contra la peste. También afirmaron que habían realizado miles de pruebas. Según su versión, ni ella ni otras personas que podrían haber estado expuestas dieron positivo para patógenos peligrosos. El Kremlin sostiene que mantuvo informada a la OMS.
Koblentz explica que Yersinia pestis, la bacteria que causa la peste, está bien estudiada y puede tratarse con distintos antibióticos. También existen vacunas. La peste es endémica en esa región, lo que justifica investigar métodos para detectarla. El especialista dice que no conoce datos históricos que vinculen ese instituto con el programa ruso de armas biológicas.
✅ La OMS y Estados Unidos pidieron datos epidemiológicos para esclarecer el caso. Los especialistas consideran mínimo el riesgo de una epidemia amplia, pero el episodio expone puntos débiles al vigilar amenazas sanitarias. La causa de la muerte sigue sin aclararse y los rumores de un accidente de laboratorio no están verificados.
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