🔬 La arqueóloga Gill Juleff, de la Universidad de Exeter, reconstruyó en Sri Lanka un horno que aprovechó vientos monzónicos y obtuvo acero de alto carbono. El experimento ayuda a explicar cómo comunidades de la isla fabricaron acero Wootz hace unos 2 500 años y por qué esa técnica dependía de su entorno.
Los restos mostraban cientos de hornos en cimas de colinas. Eran bajos, de 0,5 m de alto y 2 m de largo, con cientos de agujeros en sus lados. En vez de orientarse como una chimenea, todos miraban hacia el viento y recordaban a armónicas gigantes.
Juleff construyó una copia con carbón vegetal y hierro de depósitos superficiales locales. Durante el monzón, el viento pasó por encima del horno, no por sus tubos, y creó una zona de baja presión. Tras enfriarlo, el equipo encontró una masa de hierro puro y, bajo la escoria, una capa de acero de alto carbono. El equipo vinculó ese tiro al efecto Bernoulli.
✅ La prueba ofrece una explicación para una artesanía que produjo hojas duras, afiladas y valiosas, y que se usó después en hojas de Damasco. También apunta a que dependía de la geografía de Sri Lanka. El límite es que la reconstrucción ensaya una posible forma de trabajo; la causa de la desaparición del Wootz hacia 1100 se plantea como la explicación más probable, ligada a invasión, colapso social y pérdida del comercio.


