🔬 La tripulación de la Expedición 74 dedicó el miércoles a investigar la salud humana en la Estación Espacial Internacional. Cultivaron células óseas sobre una estructura de ratán para imitar la osteoporosis, secuenciaron ADN de microbios e imprimieron cartílago en 3D. La meta: mejorar terapias en órbita y en la Tierra.
La microgravedad altera el cuerpo, y los médicos en tierra vigilan a los astronautas con varias técnicas. El paquete CIPHER reúne 14 estudios sobre los cambios físicos y mentales que provoca el vuelo espacial. Chris Williams (NASA) abrió su turno con muestras de sangre y orina, y luego resolvió tres pruebas para medir su razonamiento y cómo juzga distancia, dirección y movimiento sin peso. Los datos se comparan con los de otros astronautas y con sus propias medidas antes y después del vuelo.
Jack Hathaway (NASA) trabajó con dos tecnologías. Primero recogió microbios por toda la estación: se incubarán varios días y después se secuenciará su ADN para entender cómo sobreviven las bacterias en el espacio y detectar genes de resistencia a antibióticos. Luego descongeló células de cartílago mezcladas con biotinta y ayudó a Jessica Meir a cargarlas en una bioimpresora 3D. Imprimir tejido con las células del propio paciente podría abrir la puerta a implantes personalizados.
Sophie Adenot (ESA) mostró el equipo que hará crecer células óseas sobre ratán tratado para simular osteoporosis en ingravidez. El resto de su jornada fue mantenimiento: encendió el ecógrafo Echo, tomó muestras de agua y cargó una nave Dragon de SpaceX que volverá a la Tierra este mes.
✅ Estos trabajos buscan tratamientos contra la osteoporosis y avances en medicina regenerativa, con implantes a medida hechos con células del paciente. Pero son investigación temprana: el blog describe tareas diarias, no resultados publicados. Falta ver si lo que se cultiva e imprime en órbita funciona como terapia en personas.
⚕️ No es consejo médico.



