🔬 Tras la explosión de su cohete New Glenn en la rampa, Blue Origin dice que quiere volver a lanzar “antes de que termine el año”, según su CEO, Dave Limp. La meta implica reparar el complejo LC-36 en Cabo Cañaveral y reconstruir parte de la infraestructura, mientras la empresa aún investiga qué causó el incidente.
El cohete estaba en Launch Complex-36 (LC-36), en Cape Canaveral Space Force Station, el 28 de mayo, durante una prueba estática de encendido (“hot fire”) previa al cuarto lanzamiento del vehículo. New Glenn explotó en la plataforma en una enorme bola de fuego visible a más de 100 millas, destruyó el cohete y dejó daños en LC-36 y en la vegetación cercana.
Limp compartió en X que, entre los restos (que “se pueden ver desde el espacio”), hay noticias alentadoras: la granja de propelentes y los tanques de oxígeno, hidrógeno líquido y LNG “están en buen estado”, igual que la torre de agua. En cambio, la gran torre que coordina sistemas e infraestructura terrestre quedó muy chamuscada, pero se podría reparar. El transporter-erector (la estructura que transporta y levanta el cohete) quedó destruido sin opción de arreglo; Blue Origin planea reemplazarlo por “un concepto operativo vertical alternativo” en el que ya trabajaban.
El artículo recuerda que reparar una rampa tras un accidente puede tomar tiempo: cita el caso de Starship (siete meses entre el primer vuelo en abril de 2023 y el segundo en noviembre de 2023 tras obras en la plataforma), y también explosiones que dejaron rampas sin operar durante un año (Falcon 9 en 2016) o casi dos (Wallops tras Orb-3 en 2014).
LC-36 es la única rampa de lanzamiento de Blue Origin. Cada día fuera de servicio retrasa su esfuerzo por demostrar la fiabilidad de New Glenn ante clientes como Amazon (misiones de satélites LEO) y ante la NASA, que cuenta con New Glenn para partes críticas de Artemis. La NASA ha contratado a SpaceX (Starship) y a Blue Origin (Blue Moon) como los dos primeros módulos de alunizaje de Artemis; si Blue Origin se retrasa en poder lanzar Blue Moon a órbita, podría quedar relegada.
El texto añade que la NASA apunta a 2027 para Artemis 3 (una misión a órbita baja con Orion para practicar encuentros y acoplamientos con uno o ambos módulos, según disponibilidad) y programa la primera misión de alunizaje Artemis para 2028. El papel de Blue Origin hasta entonces, señala el artículo, dependerá de cuánto tarde en reactivar LC-36.
✅ Un regreso rápido pondría a prueba la capacidad de Blue Origin para recuperarse tras un accidente que destruyó el cohete y dañó su única rampa. El límite clave: la investigación del incidente aún no ha concluido y parte de la infraestructura crítica (como el transporter-erector) requiere una sustitución completa, no solo reparación.
Fuente: space.com



