🔬 China lanzó por sorpresa su Long March 12B el lunes 1 de junio desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan, en el desierto de Gobi. El despegue ocurrió sin avisos previos de cierre de espacio aéreo. Aun así, la misión puso en órbita dos satélites funcionales y marca un paso más en su apuesta por cohetes parcialmente reutilizables.
La Long March 12B voló por primera vez sin que China emitiera con antelación los avisos de cierre de espacio aéreo, una práctica de seguridad común en operadores de lanzamientos. En otra sorpresa, el cohete no llevó una carga de prueba: transportó dos satélites para Qianfan («Mil Velas»), una megaconstelación de internet descrita como una versión china de la red Starlink.
Según la China Aerospace Science and Technology Corporation (CASC), las naves alcanzaron con éxito la órbita baja terrestre. CASC también destacó el parecido con el Falcon 9 de SpaceX: ambos son cohetes de dos etapas de unos 70 metros de altura, con una primera etapa reutilizable impulsada por nueve motores. En el caso de la Long March 12B, los motores usan queroseno y oxígeno líquido.
En este debut, CASC no intentó recuperar la primera etapa. La empresa indicó que ese hito «se llevará a cabo en una fecha posterior».
✅ Que el primer vuelo haya llevado satélites operativos y haya llegado a órbita sugiere que China quiere acelerar el despliegue de Qianfan. El límite: no hubo intento de aterrizaje del propulsor, así que la reutilización aún no se probó en esta misión, y el despegue sin avisos previos evitó una práctica de seguridad usada por muchos operadores.
Fuente: space.com



