🔬 Un profesor de psicología propone que algunas experiencias paranormales pueden surgir cuando el cerebro interpreta mal señales comunes. El artículo reúne tres factores: estímulos ambientales, desajustes neurológicos y rasgos de personalidad. La clave no es probar fantasmas, sino explicar por qué ciertas personas los perciben.
Un dato marca el punto de partida: alrededor de 1 de cada 5 estadounidenses dice haber visto un fantasma, y casi tres cuartas partes creen en alguna forma de actividad paranormal. El autor plantea que una «tormenta perfecta» de factores cotidianos puede hacer que una vivencia ambigua parezca extraordinaria.
El primer factor son los campos electromagnéticos. Estudios en bóvedas de South Street, en Edimburgo, y en Hampton Court Palace hallaron más variabilidad de estos campos en zonas consideradas «embrujadas». Pero un experimento que manipuló factores ambientales, incluidos campos electromagnéticos complejos, no encontró que esos cambios explicaran las sensaciones raras. Quienes reportaron más experiencias anómalas eran quienes ya creían más en lo paranormal.
El segundo factor está en el cerebro. Al estimular con corriente pequeña una zona lateral de la cabeza, investigadores han descrito una «figura sombría ilusoria» y experiencias fuera del cuerpo. Esa región, la unión temporoparietal, parece importar para sentir que habitamos nuestro cuerpo. Algo parecido puede ocurrir en la parálisis del sueño: la persona despierta durante el sueño REM, no puede moverse y aún conserva alucinaciones vívidas del sueño.
El tercer factor es cómo la persona etiqueta lo que vive. El artículo cita rasgos agrupados como esquizotipia: pensamiento mágico, ideas inusuales, conducta desorganizada y, a veces, dificultades para formar vínculos cercanos. Tener alta esquizotipia no implica esquizofrenia, pero se asocia con más creencia paranormal, más sensaciones de salir del cuerpo y más dificultad para distinguir lo generado dentro y fuera de uno mismo.
✅ La idea central es útil porque desplaza la pregunta desde «¿existen los fantasmas?» hacia «¿qué hace que una experiencia parezca paranormal?». El límite es claro: el propio autor no afirma que pueda negar o confirmar fantasmas. Su propuesta combina correlaciones, casos, experimentos y una hipótesis sobre cómo la creencia puede unir varios factores hasta volver convincente una explicación sobrenatural.
Fuente: livescience.com

