El jet lag aparece cuando tu reloj interno queda desfasado frente a la zona horaria del destino. Live Science lo explica con especialistas del sueño: suele sentirse tras cruzar varias zonas horarias y tiende a ser peor al volar hacia el este, porque adelantar el reloj corporal cuesta más.
El término nació en 1966, en un artículo de Los Angeles Times de Horace Sutton, que comparó sus síntomas con algo parecido a una resaca. Charles Czeisler, profesor de medicina del sueño en Harvard Medical School, resume la idea así: los aviones viajan tan rápido que dejan atrás tus ritmos corporales. Antes, al viajar por tierra o mar, el cambio era más lento y el reloj circadiano no se desalineaba igual.
La señal más fuerte para reajustarlo es la luz, según Helen Burgess, profesora en el Sleep and Circadian Research Laboratory de la Universidad de Michigan. Pero importa la hora: dos o tres horas antes de tu despertar habitual, el cuerpo cambia de interpretar la luz como «tarde» a interpretarla como «mañana». La luz antes de ese punto puede retrasarte; después, puede adelantarte.
Para reducir el jet lag, el artículo recomienda planear la luz: salir, usar cajas de luz o dispositivos de terapia lumínica cuando ayude; dormir una siesta, quedarse dentro o usar gafas de sol o bloqueadoras de luz azul de 460 a 480 nanómetros cuando convenga evitarla. También aconseja hidratarse, evitar alcohol, limitar la cafeína a momentos estratégicos, ajustar las comidas al horario local y consultar con profesionales si la melatonina es adecuada.
✅ Si puedes, adelanta poco a poco tu horario antes del viaje: Burgess señala que, en promedio, el reloj corporal solo puede adelantarse alrededor de una hora y media por día. El límite es práctico: ajustarse por completo a un destino 10 horas adelante podría exigir una semana con horarios casi nocturnos. Si eso no cabe en tu vida, mover el horario cerca de una hora diaria durante pocos días aún puede ayudar, sobre todo al volar hacia el este.
⚕️ No es consejo médico.
Fuente: livescience.com



