🔬 El proyecto BlueFlux de NASA midió dióxido de carbono y metano en humedales del sur de Florida con trabajo de campo, vuelos y datos satelitales. El equipo observó que manglares sanos actúan como fuertes sumideros de carbono, mientras bosques dañados por huracanes pueden emitir más gases de efecto invernadero.
BlueFlux comenzó sus campañas en 2022 en el ecosistema de los Everglades, desde Ten Thousand Islands hasta el Parque Nacional Everglades. Los equipos midieron altura y diámetro de árboles, tomaron núcleos de turba con barrenas, usaron espectrómetros para conectar el terreno con lo que ven los satélites y compararon manglares sanos con «bosques fantasma» dañados.
Desde aviones, el equipo voló sobre miles de kilómetros de humedales a unos 300 pies de altura. Allí midió vientos verticales, dióxido de carbono y metano para ver cuánto gas liberan o absorben estos paisajes. Más de 100 horas de vuelo en varias estaciones mostraron que el intercambio de carbono cambia según la vegetación, el nivel del agua y la época del año.
Los manglares destacaron por las mayores tasas de toma de dióxido de carbono observadas en esos vuelos. En cambio, las zonas donde el huracán Irma de 2017 dejó manglares muertos mostraron dióxido de carbono elevado y emisiones claras de metano. Tras lluvias intensas, el metano subió sobre bosques de ciprés y marismas de agua dulce.
✅ Entender estos cambios ayuda a saber si los humedales seguirán guardando carbono bajo presión humana y climática, o si algunas zonas pasarán a liberar más gases. El límite clave es que los flujos no son uniformes: cambian por sitio, estación, agua y daño previo. Por eso el equipo combina campo, vuelos, datos públicos y estudios regionales para ver el cuadro completo.
Fuente: nasa.gov



