🔬 Científicos de la Universidad Duke diseñaron Argus, un robot de 20 patas telescópicas inspirado en un erizo de mar. Tras más de 1 500 simulaciones, el equipo obtuvo una forma casi igual de ágil en todas las direcciones: puede cruzar terreno irregular, cargar 4,5 kg, resistir empujones y trepar muros.
Argus no tiene frente ni espalda. Sus patas salen de un cuerpo central y cada punta lleva una cámara de profundidad. Cada pata cuesta $300. El equipo lo llamó Argus por el monstruo de la mitología griega que todo lo veía.
La clave fue medir la «isotropía dinámica»: una escala de 0 a 1 que indica qué tan bien acelera un robot su centro de masa en cualquier dirección. Muchos robots actuales, incluidos cuadrúpedos, humanoides y drones, quedan por debajo de 0,6. Argus alcanzó 0,91, cerca del máximo teórico. Para lograrlo, el equipo usó un cuerpo basado en un dodecaedro regular, con 12 caras pentagonales.
Luego lo sacaron al campus de Duke. Argus rodó sobre concreto, césped, follaje denso, arena blanda, superficies mojadas y corteza. Superó obstáculos de 12,7 cm, siguió avanzando con tres patas rotas y empujó un cubo de 1 m mientras rodaba.
✅ El estudio sugiere que diseñar robots desde principios matemáticos, y no solo copiando humanos o animales, puede abrir nuevas formas de moverse en entornos difíciles. El límite es claro: Argus es una prueba de concepto, no la respuesta final sobre el diseño óptimo, y el artículo subraya que su valor principal puede estar en el método para comparar cuerpos robóticos.
Fuente: livescience.com



