🔬 Un estudio publicado el 30 de junio en Proceedings of the National Academy of Sciences sugiere que la ventaja de la mano dominante no nace solo de una preferencia temprana. Ahmet Arac, de la David Geffen School of Medicine en UCLA, y su equipo hallaron que practicar mejora habilidades motoras incluso en el lado no dominante.
Los bebés ya muestran preferencia por mover más un lado del cuerpo antes de nacer. Esa inclinación podría surgir de una mezcla de genética y rasgos del desarrollo cerebral. Pero el equipo no quería saber de dónde viene la preferencia, sino por qué el lado dominante escribe o se mueve mejor.
Para separar preferencia y práctica, los investigadores pidieron a 11 personas escribir la letra A y el número 8 con la mano dominante y la no dominante. Como era esperable, la mano dominante lo hizo mejor. Luego cambiaron la regla: pegaron un bolígrafo al codo y pidieron escribir con el codo dominante o el no dominante.
Al principio, ningún codo escribía bien. Pero en otro grupo de 12 personas, unas horas de práctica bastaron para mejorar. La mejora fue igual en codos dominantes y no dominantes. Para los autores, esa simetría respalda que la dominancia es, en parte, un «efecto de práctica».
✅ El trabajo apunta a que el cerebro humano puede aprender movimientos nuevos con más flexibilidad de lo que sugiere la dominancia lateral. El límite es claro: la mayoría de participantes eran diestros, las muestras fueron pequeñas y el estudio probó tareas concretas de escritura. Arac dice que falta estudiar a personas zurdas y otros movimientos.



