🔬 Un equipo publicado en Nature halló que el estrés crónico o psicológico acortó los cilios primarios de astrocitos de la amígdala en ratones y alteró genes ligados a esas estructuras. Activar una vía de señalización restauró su longitud y mejoró varias conductas ligadas al estrés en los animales.
Los investigadores compararon ratones sin estrés con modelos de restricción crónica o evitación de agua durante 14 días. Después midieron cambios físicos, corticosterona y pruebas de campo abierto, natación forzada y preferencia por sacarosa. En ambos modelos, los cilios de los astrocitos de la amígdala se hicieron más cortos; los de las neuronas no cambiaron.
El equipo también analizó ARN y proteínas de esos astrocitos. Halló alteraciones en genes y proteínas ligados a los cilios. Al activar receptores GPCR de los astrocitos mediante quimiogenética, recuperó la longitud de los cilios y mejoró pruebas conductuales. El fármaco ponesimod, que activa S1PR1, produjo efectos parecidos en el modelo de restricción crónica.
✅ Los datos apuntan a los astrocitos de la amígdala como una vía para investigar trastornos ligados al estrés. Pero los efectos se midieron en ratones; los datos humanos se limitan a expresión génica y no prueban eficacia clínica. ⚕️ No es consejo médico.



