🔬 Un equipo en Bruselas trasplantó fragmentos de tejido testicular que se habían extraído y congelado cuando un paciente tenía 10 años, antes de recibir quimioterapia. Dieciséis años después, el injerto mostró señales de producción activa de espermatozoides y, en una muestra, apareció un espermatozoide maduro. El trabajo se presentó en un congreso y salió como preprint.
El caso se enmarca en un problema conocido: terapias agresivas como la quimioterapia y la radioterapia pueden poner en riesgo la fertilidad futura. Entre 2002 y 2022, más de 3 000 niños en 16 centros de Europa, Australia y Estados Unidos eligieron congelar muestras testiculares con la idea de usarlas si llegaban a ser infértiles.
En este paciente, médicos del University Hospital de Bruselas retiraron un testículo y congelaron tejido en 2008. Ya de adulto, tras dos años de seguimiento, confirmaron que no podía producir esperma normal por sí mismo. Entonces injertaron 11 fragmentos: algunos en el testículo restante y otros bajo la piel del escroto. Un año después, retiraron los injertos y hallaron células madre productoras de espermatozoides y señales de actividad en varios trasplantes; en uno, un único espermatozoide maduro. Según Ellen Goossens (Free University in Brussels), el equipo detuvo el análisis y guardó el resto del injerto con la esperanza de recolectar más espermatozoides en el futuro para fecundación in vitro.
✅ Esto sugiere que congelar tejido testicular antes de tratamientos que afectan la fertilidad podría servir como opción para algunos niños prepúberes en el futuro. El gran límite: es un solo caso y el trabajo está como preprint (sin revisión por pares) y presentado en congreso; aún no muestra un embarazo ni un nacimiento.
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