🔬 Un adolescente de 14 años del Reino Unido llegó al médico por cansancio, sin otros síntomas. Los análisis mostraron anemia leve y baja vitamina B12. A los 17 años, tras años de dieta basada en papas fritas, pan blanco, chips, salchichas y jamón procesado, ya cumplía criterios de ceguera legal.
El caso empezó como una consulta común. Su médico lo describió como un «fussy eater», le dio consejo dietario y le indicó inyecciones de B12. Más tarde, el joven empezó a perder visión. Un examen ocular no halló daño visible, y la pérdida empeoró con el tiempo.
Cuando llegó al neurooftalmólogo, su agudeza visual era 20/200 en ambos ojos: objetos que una persona con visión 20/20 distingue a 200 pies él no los veía con claridad más allá de 20 pies. No consumía drogas, alcohol ni tabaco. Sus ojos no mostraban enfermedad, cicatrices ni lesiones, y el examen neurológico fue normal.
Los análisis dieron la pista: glóbulos rojos agrandados, cobre y vitamina D bajos, y niveles altos de homocisteína y ácido metilmalónico, compuestos que la B12 ayuda a degradar. El diagnóstico fue neuropatía óptica nutricional, un tipo raro de pérdida visual ligado a déficits graves de B12 y otras vitaminas B. También había dejado las inyecciones recomendadas.
✅ El caso importa porque su índice de masa corporal era normal y eso pudo ocultar déficits graves. Los médicos escribieron que esta neuropatía debe considerarse ante síntomas visuales sin explicación y mala dieta, sin importar el IMC. El límite: es un solo caso clínico y esta causa es rara; cuando el nervio óptico ya se atrofia, la pérdida visual puede no revertir.
⚕️ No es consejo médico.



