Saltar al contenido
●  lunes, 26 de octubre de 2026
Vol. I · Edición Nº 181
Periodismo científico en español
Periodismo científico
desde 2026
Inicio / Matemáticas / Artículo

Matemáticas

Matemáticas: una IA resuelve el enigma de Navier-Stokes

OpenAI anunció el 8 de septiembre una solución al problema de existencia y suavidad de Navier-Stokes, uno de los siete Problemas del Milenio dotados con un…

2 min de lectura
9 de septiembre de 2026
Matemáticas: una IA resuelve el enigma de Navier-Stokes

🔬 OpenAI anunció el 8 de septiembre una solución al problema de existencia y suavidad de Navier-Stokes, uno de los siete Problemas del Milenio dotados con un millón de dólares. Unos 10 000 agentes de IA hallaron un vórtice que se estrecha y acelera hasta alcanzar velocidad infinita. Las famosas fórmulas de los fluidos no siempre se portan bien.

Navier-Stokes relaciona presión, densidad y velocidad de un fluido a lo largo del tiempo. Sirve para predecir el tiempo, estudiar corrientes oceánicas y diseñar aviones, bombas o turbinas. «Es un conjunto de fórmulas ubicuo e importantísimo», dice el matemático Dallas Albritton, de la Universidad de Wisconsin–Madison, ajeno al trabajo. Pese a datar del siglo XIX, nadie sabía si podían romperse y producir situaciones imposibles: los llamados «blowups».

Un día antes, Tristan Buckmaster (Universidad de Nueva York) y Levent Alpöge (Anthropic) resolvieron el problema de Euler forzado — un peldaño previo, sin viscosidad — apoyándose en varios modelos de IA, incluido el de OpenAI. Los rumores sobre ese avance empujaron a OpenAI a lanzar sus agentes contra los Problemas del Milenio. La factura ascendió a millones de dólares, según sus investigadores, que renuncian al premio.

La herramienta Lean, que verifica demostraciones complicadas, dio el visto bueno. Pero el artículo ocupa 166 páginas. «No creo que nadie haya verificado la prueba por completo, desde luego no del lado humano», dice el físico matemático Gregory Eyink, de la Universidad Johns Hopkins. Buckmaster alega además que OpenAI pidió excluir a Alpöge, empleado de una empresa rival. OpenAI niega que sus agentes accedieran al trabajo ajeno, aunque admite que no puede descartar que datos desidentificados de ese uso mejoraran sus modelos.

✅ El impacto práctico será escaso: los fluidos reales están hechos de moléculas y ya se sabía que las fórmulas dejan de valer en cierta escala. Lo que está en juego es prestigio, y también quién firma un hallazgo cuando la máquina hace el trabajo pesado. Ese, para Eyink, es el asunto serio por resolver. Conviene esperar: sin lectura humana completa de las 166 páginas, la comunidad aún digiere el resultado.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *