Nature consultó a investigadores sobre cómo evitar que desaparezcan herramientas y muestras de laboratorios compartidos. Sus propuestas incluyen inventarios, etiquetas y reglas claras para usar equipos comunes. Perder una jeringa o unas pinzas puede interrumpir un experimento delicado: saber dónde está cada cosa ayuda a mantener el trabajo en marcha.
Acuerda cómo compartir. Los investigadores proponen inventarios, registros de préstamo y responsables que lleven el control del material. Momoko Takahashi, neurobióloga de la Universidad Northwestern, destaca la importancia de documentar dónde están los equipos. Para espacios compartidos, el artículo recoge ejemplos como reservar campanas y asignar bandejas en refrigeradores y congeladores. Un cartel puede aclarar qué equipos pertenecen a varios grupos y quién puede usarlos.
Haz visible a quién pertenece cada herramienta. Nombres, iniciales, pegatinas o cintas de colores ayudan a distinguir el material propio del común. Greg Bannard, entonces estudiante de química en la Universidad de Calgary, usaba cinta verde para marcar sus herramientas. Algunos investigadores también ponen marcas ocultas dentro de los equipos para reconocerlos si desaparecen las etiquetas visibles. Muchos préstamos y extravíos ocurren sin mala intención.
Prepara una reserva. Los entrevistados aconsejan guardar herramientas en cajones o armarios y mantener existencias extra de consumibles. Bannard llevaba sus instrumentos más usados en una bolsa que cabía en el bolsillo de su bata. En instalaciones compartidas, algunos investigadores usan un archivador portátil: llevan sus herramientas y se las llevan al terminar.
✅ Estas prácticas buscan evitar que un objeto extraviado retrase un experimento y facilitar el rastreo de equipos y muestras. Son consejos basados en experiencias de investigadores; el artículo no compara su eficacia. Incluso un laboratorio bien abastecido puede perder material.



