🔬 Nature reclama que las empresas de IA acuerden con la comunidad científica cómo reconocer los aportes detrás de sus hallazgos. Su editorial responde al anuncio de OpenAI sobre una solución al problema de Navier–Stokes y a dudas sobre el uso de ideas compartidas por investigadores con sus herramientas.
El 8 de septiembre, OpenAI afirmó haber resuelto uno de los Problemas del Milenio, relacionado con las ecuaciones que describen los fluidos. Según la empresa, su resultado muestra que estas pueden fallar bajo ciertas condiciones. OpenAI asegura haber comprobado el resultado con un método automatizado.
Tristan Buckmaster, de la Universidad de Nueva York, y Levent Alpöge, de Anthropic, habían obtenido una solución parcial con herramientas de IA. Buckmaster la anunció 12 horas antes que OpenAI. También sugirió que sus intercambios con las herramientas de la empresa pudieron ser cruciales para el resultado. OpenAI lo niega.
El editorial propone que las conversaciones solo alimenten el entrenamiento de modelos cuando el usuario dé permiso explícito. También pide auditorías independientes y acuerdos que delimiten cómo pueden usarse los datos de los investigadores. Nature insta a sumar empresas a la declaración de Leiden, cuyos firmantes defienden reconocer las fuentes y obtener consentimiento para entrenar modelos.
✅ Poder rastrear los aportes a un hallazgo ayuda a reconocer a sus autores y a sostener la confianza en la ciencia. El límite es clave: según el editorial, no se han publicado datos que permitan comprobar las sospechas sobre OpenAI.


