🔬 Un equipo con Valeria Villa, de Caltech, elaboró un mapa 3D del subsuelo de Los Ángeles con 273 estaciones sísmicas. El modelo muestra hasta 10 kilómetros de sedimentos bajo el centro urbano, que podrían intensificar las sacudidas. Estos datos ayudarán a evaluar qué zonas son más vulnerables.
Las estaciones temporales captaron ondas de terremotos lejanos, tan débiles que las personas no podían sentirlas. Sus recorridos y tiempos de viaje permitieron reconstruir las capas de roca bajo la superficie. El trabajo se publicó el 4 de agosto en JGR Solid Earth. Los estudios anteriores solo habían trazado cortes del terreno; este ofrece un mapa tridimensional completo de la cuenca.
En los bordes, los sedimentos tienen entre 1 y 4 kilómetros de espesor antes de alcanzar la roca cristalina del fondo. Esos límites importan: sus formas irregulares pueden concentrar o dirigir las ondas sísmicas. Durante el terremoto de Northridge de 1994, de magnitud 6,7, ese efecto contribuyó a daños mayores de los esperados en Santa Mónica.
Elizabeth Cochran, sismóloga del Servicio Geológico de Estados Unidos ajena al estudio, destaca otro factor: la resonancia. Cuando un edificio y los sedimentos bajo él oscilan al mismo ritmo, los daños empeoran. Conocer mejor esas capas puede ayudar a diseñar edificios que eviten ese efecto, por ejemplo, al ajustar su rigidez.
✅ El mapa permitirá actualizar modelos y simular distintos escenarios sísmicos para Los Ángeles. Por sí solo, no indica dónde serán peores las sacudidas: los daños dependerán de varios factores, incluida la falla que origine el terremoto.



