🔬 Un astronauta de la Estación Espacial Internacional fotografió en Madagascar un macizo de anortosita, una roca común en la superficie lunar. La imagen, difundida por la NASA, muestra un afloramiento de unos 100 kilómetros cuadrados. Estas rocas terrestres ayudan a estudiar el pasado de la Luna.
La fotografía, tomada el 28 de agosto de 2026, retrata el macizo de Saririaky, en el árido sur de Madagascar. La anortosita se forma cuando el magma se enfría bajo la superficie y contiene grandes cristales minerales. Los científicos creen que este macizo se formó hace al menos 600 millones de años, durante el Precámbrico tardío.
Las rocas que lo rodean conservan franjas orientadas de norte a sur. Allí, las altas presiones y temperaturas transformaron y deformaron la roca. Los geólogos vinculan esas huellas con el choque de los bloques que formarían Gondwana. Esos bloques corresponden a partes de las actuales África, India, Madagascar, Australia y Antártida.
En la Luna, la anortosita forma las tierras altas, esas zonas claras y reflectantes que puedes distinguir a simple vista desde la Tierra. Las anortositas lunares tienen más de 4 000 millones de años: cristalizaron a partir de un océano de magma y formaron su corteza externa. Entre sus equivalentes terrestres, las rocas de las montañas Beartooth, en Montana, tienen una mezcla de minerales muy parecida.
✅ Las anortositas terrestres permiten estudiar rocas comparables a las que forman la corteza lunar. Son útiles porque las muestras traídas por los astronautas del programa Apolo son limitadas. La imagen de Saririaky ilustra ese vínculo geológico; el artículo no presenta un nuevo resultado científico.


