🔬 Un modelo global sugiere que cambios tectónicos cerca de Japón aceleraron la apertura del golfo de California, a 9 600 kilómetros. El equipo de Thorsten Becker, de la Universidad de Texas en Austin, vincula ese impulso con la salida al mar del río Colorado, que después excavó el Gran Cañón.
Hace entre 10 y 12 millones de años, una zona donde la placa del Pacífico se hunde bajo otra pasó a ser dos. Según el estudio, publicado el 29 de octubre en Science, ese cambio alteró las fuerzas al otro extremo de la placa. El tirón adicional habría acelerado la separación de la corteza en el golfo de California.
La grieta ya existía: la placa de Farallón había estirado y adelgazado la corteza de Norteamérica al hundirse bajo ella. Allí, el proceso de apertura duró entre 6 y 13 millones de años, frente a los 30–80 millones habituales. La apertura del golfo dio al río Colorado una salida al mar; en su recorrido, el río excavó el cañón.
El equipo exploró esa conexión con un modelo global de placas tectónicas ejecutado en supercomputadoras del Texas Advanced Computing Center. Después cambió los supuestos sobre las fuerzas y las propiedades del manto. El vínculo entre ambos extremos del Pacífico se mantuvo en esas pruebas.
✅ El estudio sugiere que entender fallas como San Andrés o la zona de Cascadia requiere considerar fuerzas que actúan a miles de kilómetros. El límite es que el vínculo propuesto procede de un modelo: el impulso cercano a Japón habría reforzado una grieta que ya estaba abierta.



