🔬 Un nuevo análisis no descarta que la materia oscura autoaniquilante explique el Exceso del Centro Galáctico, un brillo esférico de rayos gamma que se extiende miles de años luz desde el núcleo de la Vía Láctea. Florian List, de la Universidad de Viena, y sus colegas usaron machine learning con más de un millón de observaciones simuladas.
El Exceso del Centro Galáctico desconcierta a los astrónomos desde hace más de una década. Entre las ideas propuestas aparecen púlsares, estrellas de neutrones que giran rápido, y partículas de materia oscura que serían sus propias antipartículas. Si interactúan entre sí, se aniquilarían y liberarían energía en forma de rayos gamma.
El centro de la Vía Láctea complica la lectura: brilla mucho en rayos gamma y está lleno de fuentes. El equipo entrenó el sistema con simulaciones para probar si fuentes puntuales no resueltas podían explicar la señal. Frente a trabajos previos que apuntaban a unas pocas centenas de púlsares, este análisis indica que harían falta más de 35 000 en el corazón galáctico.
Eso deja un escenario difícil de separar: esas fuentes tendrían que ser tan débiles que casi no se distinguirían de la señal esperada por materia oscura autoaniquilante, según Nick Rodd, del Lawrence Berkeley National Laboratory. El trabajo fue publicado el 5 de febrero en Physical Review Letters.
✅ El estudio mantiene viva una opción en uno de los debates más largos de la astrofísica, pero no prueba que la materia oscura sea responsable de la señal. El propio equipo subraya el límite central: su análisis solo sugiere que es demasiado pronto para descartar esa posibilidad.



