Un modelo publicado en Physical Review D sugiere que las hipotéticas «estrellas oscuras» del universo temprano pudieron dejar semillas de agujeros negros muy masivos. Cosmin Ilie y Sohan Ghodla, de la Universidad Colgate, calculan que sus restos podrían aportar una parte importante del fondo de ondas gravitacionales detectado en 2023.
Las redes que cronometran púlsares detectan minúsculos retrasos en las señales que llegan a la Tierra. Esos retrasos aparecen cuando las ondas gravitacionales estiran y comprimen el espacio. La explicación preferida atribuye ese fondo a pares de agujeros negros que giran juntos antes de fusionarse, pero no aclara cómo crecieron tan rápido los agujeros negros vistos por el JWST antes de que el universo cumpliera 1 000 millones de años.
Los autores plantean semillas pesadas nacidas tras el colapso de estrellas oscuras. Estos objetos hipotéticos no obtendrían energía de la fusión nuclear, sino de la autoaniquilación de materia oscura en sus núcleos. Al permanecer fríos, podrían acumular materia hasta alcanzar millones de masas solares y colapsar. El equipo modeló las fusiones de esas semillas y halló que sus restos podrían contribuir de forma importante, quizá dominante, a la señal de 2023.
✅ Las mediciones de púlsares podrían ayudar a acotar cuántas semillas pesadas existieron en el universo temprano. Pero las estrellas oscuras siguen siendo hipotéticas y el resultado depende del modelo de sus halos de materia oscura. Harán falta mediciones más precisas y mejores datos sobre los primeros agujeros negros para poner a prueba esta propuesta.



