🔬 Dar unos golpecitos a una lata de refresco agitada podría despegar algunas burbujas de sus paredes, pero un preprint con 1 031 latas de cerveza no halló que ese gesto redujera el líquido perdido. Los expertos citados aconsejan esperar o abrir la lata poco a poco.
Las bebidas carbonatadas contienen dióxido de carbono disuelto a alta presión y baja temperatura. Al agitar la lata, las ondas de presión crean zonas donde aparecen burbujas. Si se abre mientras siguen suspendidas, la caída de presión favorece más espuma y derrame.
Roberto Zenit, de la Universidad de Brown, explica que las burbujas pueden crecer desde polvo o zonas rugosas de la lata. Un toque suave podría soltar algunas; pero Javier Rodríguez Rodríguez, de la Universidad Carlos III de Madrid, advierte que golpear fuerte o varias veces también puede formar más burbujas.
El preprint de 2019 comparó latas agitadas y sin agitar, con y sin tres golpecitos laterales. No encontró una diferencia estadísticamente significativa en la cerveza perdida entre las latas golpeadas y las que no recibieron golpes.
✅ Si una lata se agitó, dejarla de pie unos minutos da tiempo a que las burbujas se disuelvan o suban al espacio de aire. Mantenerla fría y abrirla despacio también reduce la espuma. El límite: el experimento fue con cerveza, no con refresco, y es un preprint pendiente de revisión por pares.

