🔬 Francis Halzen, de la Universidad de Wisconsin, recibió el Nobel de Física 2026 por sus aportes a IceCube y el hallazgo de neutrinos cósmicos de alta energía. El observatorio del Polo Sur capta estas partículas esquivas, que transportan datos sobre fenómenos cósmicos potentes sin cambiar de rumbo ni perder energía.
Los neutrinos son las partículas más abundantes del universo después de los fotones, las partículas de luz. Carecen de carga, tienen una masa ínfima y viajan a velocidades cercanas a la luz. Atraviesan la materia casi sin interactuar con ella: ahí nace su apodo de «partículas fantasma».
IceCube utiliza sensores instalados en el hielo para captar pequeños destellos cuando un neutrino interactúa con otras partículas. Halzen propuso buscar esos encuentros en el Polo Sur en 1988. El lugar ofrecía hielo libre de fuentes de interferencia y sin los trastornos geológicos que causan los terremotos.
El observatorio empezó a recoger datos en 2005 y quedó terminado en 2011. En agosto de 2011 y enero de 2012, un equipo detectó «Bert y Ernie», los primeros indicios de neutrinos astrofísicos. En noviembre de 2013, anunció otros 26. IceCube sigue recogiendo datos para ampliar lo que sabemos del cosmos.
✅ Estos neutrinos permiten estudiar fenómenos potentes que podrían actuar como aceleradores de partículas cósmicos. El obstáculo persiste: interactúan tan poco con la materia que detectarlos resulta difícil.



