🔬 El efecto Coriolis puede influir en un vórtice que drena, pero no decide el giro del agua en un lavabo doméstico. Susanne Horn, de la Universidad de Coventry, explica que la forma del recipiente y el movimiento inicial del agua pesan mucho más.
La rotación terrestre desvía de forma aparente el aire o el agua que se mueve sobre grandes distancias. Cerca del ecuador, el suelo recorre una distancia mayor en las mismas 24 horas que cerca de los polos. En tormentas y corrientes oceánicas, esa pequeña desviación puede acumularse durante días.
En un fregadero, el agua tarda solo segundos en salir. Importan más cómo entró en la pila, cómo se retiró el tapón y si el recipiente o el desagüe son simétricos. Por eso un mismo lavabo puede girar en un sentido un día y en el contrario otro día.
El efecto sí apareció en dos pruebas muy controladas. En 1962, un investigador del MIT dejó drenar muy despacio un gran tanque tras eliminar movimientos residuales: el agua giró en sentido antihorario, como predice el hemisferio norte. Tres años después, un equipo de la Universidad de Sídney observó el giro horario bajo precauciones comparables.
✅ Mirar el sentido de un desagüe no sirve para identificar el hemisferio. Los experimentos muestran que la rotación terrestre puede seleccionar el giro solo tras eliminar casi todas las demás influencias; esas condiciones no se dan en la fontanería común.



