🔬 El telescopio espacial James Webb de NASA captó luz infrarroja en FS Tau y mostró rasgos que antes quedaban ocultos por polvo espeso. La imagen revela varias protoestrellas, galaxias de fondo y chorros de materia que ayudan a estudiar cómo nacen estrellas de baja masa.
FS Tau contiene objetos calientes, grumosos y de baja masa formados en bolsas densas de gas y polvo. NASA indica que estas protoestrellas tienen entre 1 y 3 millones de años; el Sol, en contraste, tiene 4 600 millones de años. Una pareja llamada FS Tau A, visible a la izquierda del centro, posee cerca de la mitad de la masa solar.
La protoestrella FS Tau B, algo a la derecha del centro, aparece asociada a chorros anaranjados y rojizos. Mientras crece al alimentarse del polvo y el gas cercanos, expulsa parte de esa materia. Su disco de acreción aparece como una banda oscura inclinada unos 30 grados.
Webb también mostró huecos entre los chorros. Según NASA, ese rasgo recién visto suma indicios de que las protoestrellas no crecen de forma continua: acumulan materia por episodios, expulsan material sobrecalentado en distintos rumbos y luego pasan por fases más tranquilas. Los colores también cuentan dónde hay polvo: las galaxias de fondo más rojas están detrás de zonas con más polvo, mientras que las amarillas sufren menos bloqueo.
✅ FS Tau sirve como laboratorio limpio para estudiar estrellas de baja masa, porque emiten menos radiación y vientos menos energéticos que estrellas más masivas. El límite: varias partes del relato siguen como hipótesis observacionales; los chorros se atribuyen a FS Tau B y los huecos se interpretan como episodios de crecimiento, pero NASA lo formula como indicios, no como prueba cerrada.



