🔬 Un equipo liderado por Kate Su, del Space Science Institute, estudió 21 discos de escombros extremos con el telescopio James Webb. Sus minerales sugieren choques entre cuerpos del tamaño de Marte o de la Luna. Estos rastros podrían ayudar a entender cómo se formaron la Tierra y la Luna.
Los científicos estiman que estos discos existen alrededor de apenas el 1 % de las estrellas. Contienen mucho polvo cálido cerca de su estrella, granos pequeños y un brillo que cambia de forma irregular. El equipo usó la luz infrarroja captada por Webb para identificar sus minerales y distinguir discos ricos o pobres en sílice.
Los autores proponen que los discos ricos en sílice surgen de impactos entre cuerpos del tamaño de Marte. Esos choques tendrían suficiente energía para convertir en vapor la mayor parte del material. Los discos pobres en sílice apuntan a roces menos energéticos entre cuerpos del tamaño de la Luna.
En la muestra, cerca de un tercio de los discos eran ricos en sílice. Todos rodeaban estrellas de menos de 300 millones de años. Los pobres en sílice aparecieron alrededor de estrellas de edades diversas y a menudo mostraban mayores cambios de brillo.
✅ Estos rastros podrían ayudar a reconstruir los choques que dieron forma al sistema solar, incluido el posible impacto que originó la Luna. El límite: el equipo estudia el polvo; los cuerpos que habrían chocado son demasiado pequeños para estudiarlos de forma directa.


