🔬 El telescopio espacial James Webb de NASA observó el exoplaneta WD 1856 b, un gigante del tamaño de Júpiter que orbita una enana blanca cada 34 horas. El equipo midió su temperatura, detectó moléculas en su atmósfera y obtuvo pistas sobre cómo llegó a una órbita tan estrecha.
WD 1856 b orbita la enana blanca WD 1856+534, situada a unos 80 años luz de la Tierra. La estrella fue parecida al Sol, creció como gigante roja y expulsó sus capas externas hasta dejar un núcleo caliente. En esa fase, cualquier planeta cercano debería haber quedado engullido y destruido.
El caso desconcierta porque el planeta pasa a menos de 3 millones de kilómetros de la estrella, unas 50 veces más cerca que la Tierra del Sol. Si hubiera estado allí desde el inicio, habría sido destruido. Además, el planeta tiene tamaño de Júpiter, mientras que la enana blanca tiene tamaño de la Tierra: es siete veces mayor que su estrella.
El equipo internacional vio el tránsito del planeta con Webb. Ese paso frente a la estrella permitió medir rasgos del planeta, incluida una temperatura mucho más alta de lo esperado, y detectar moléculas en su atmósfera. Los resultados se publicaron en Nature el 1 de julio de 2026.
✅ Este sistema ofrece una ventana al futuro de planetas como Júpiter tras la muerte del Sol, dentro de miles de millones de años. El límite es claro: el artículo no detalla aquí el mecanismo exacto que llevó a WD 1856 b hasta su órbita actual, así que la lectura debe quedarse en lo que muestran estas mediciones.



