🔬 El telescopio James Webb detectó una posible supernova de cuando el universo tenía unos 1 150 millones de años. El equipo de Mingyang Zhuang (Universidad de Illinois Urbana-Champaign) estima que la vio entre cuatro y diez días tras estallar. Estos datos permitirían estudiar cómo fueron estas explosiones en el universo temprano.
El objeto, llamado AT 2026abck, apareció en las imágenes del 7 de agosto de 2026. No estaba en las del 28 de mayo. El programa NEXUS encontró el destello al observar la misma zona del cielo en distintas fechas. El trabajo se publicó en arXiv el 29 de septiembre (preprint; pendiente de revisión por pares).
El equipo estima un brillo máximo de 8 000 millones de veces el del Sol, casi tanto como toda la Vía Láctea. El material expulsado supera los 16 000 °C y alcanza un radio cercano a 46 veces la distancia entre la Tierra y el Sol. Webb captó el destello sin ayuda de una lente gravitatoria: un objeto situado delante que amplifica la luz por su gravedad.
La expansión del universo hace que veamos sus cambios unas seis veces más lentos. Entre las dos visitas de Webb pasaron 71 días para nosotros, equivalentes a unos 12 días en la supernova. Un cambio que allí dura una semana tarda unas seis semanas en desplegarse ante nuestros ojos.
✅ Captar una explosión tan lejana pocos días después de empezar permite seguir sus cambios desde una etapa temprana. Su brillo apunta a una posible supernova superluminosa, pero el equipo aún no ha confirmado su tipo. Las próximas observaciones ayudarán a aclarar qué produjo el estallido.



