🔬 Un equipo liderado por Greta Ettorre, de la Universidad de Bolonia, identificó una enana blanca en una fase rara de su evolución. En NGC 362D, sería la enana blanca más joven conocida junto a un púlsar de milisegundos. Permite estudiar qué ocurre tras transferirle materia.
El radiotelescopio MeerKAT, en Sudáfrica, descubrió este sistema de dos estrellas. El equipo encontró después a la enana blanca en datos del telescopio Hubble recogidos entre 2006 y 2016. Esos registros permitieron reconstruir su historia, descrita en un estudio publicado el 30 de septiembre en Astronomy & Astrophysics Letters.
Su compañero es una estrella de neutrones que gira cientos de veces por segundo y barre el espacio con dos haces de radiación. Actúa como un faro cósmico. Durante millones de años recibió materia de la otra estrella, lo que aceleró su giro: los astrónomos llaman al proceso «reciclaje del púlsar». La estrella donante perdió sus capas externas y acabó convertida en una enana blanca.
Según el estudio, la enana blanca dejó de transferir materia hace unos 600 millones de años. Ahora emite menos luz ultravioleta de la esperada. El equipo propone que parte del material expulsado aún la rodea y bloquea esa luz, una posible huella de su pasado compartido.
✅ NGC 362D ofrece una ventana a una etapa poco observada tras el reciclaje de un púlsar. Entender su entorno podría ayudar a interpretar otros sistemas jóvenes y aprovechar estos astros como relojes naturales para estudiar la gravedad. El límite: la envoltura de material sigue siendo una hipótesis sugerida por la débil señal ultravioleta.



