🔬 Un rayo alcanzó un cohete chino Long March-3B unos 30 segundos después de despegar de Xichang el 23 de julio. Pese al impacto, el vehículo puso en órbita geoestacionaria un satélite de relevo de comunicaciones, según la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China.
El satélite apoyará las comunicaciones con la estación espacial Tiangong y otras misiones tripuladas del país. Fotografías y video del lanzamiento mostraron el destello sobre el cohete, mientras personas reunidas cerca del lugar reaccionaban al impacto.
No es un caso aislado. El Saturn V de Apollo 12 recibió dos rayos tras despegar; algunos instrumentos y sensores no esenciales sufrieron efectos permanentes, aunque la misión llegó a la Luna. Un Soyuz ruso también fue alcanzado en 2019 y colocó su satélite en órbita.
El desenlace no siempre es favorable: un rayo afectó al Atlas/Centaur-67 en 1987, dañó una computadora de guiado y causó la ruptura del vehículo. Ese incidente llevó a NASA a definir criterios meteorológicos estrictos para retrasar lanzamientos ante riesgo de rayos.
✅ El caso chino muestra que un impacto no impide por sí solo completar una misión orbital. Pero el artículo no detalla qué efectos tuvo el rayo sobre el Long March-3B, y los antecedentes citados muestran resultados muy distintos entre lanzamientos.



