🔬 Una etapa de 4 000 kg de un Falcon 9 impactó la Luna el 5 de agosto y levantó una gran nube de polvo visible desde la Tierra. El choque suma presión para acordar cómo gestionar residuos cerca de nuestro satélite, donde ya hay unos 3 000 objetos fabricados por humanos.
Desde el inicio de la era espacial, unas 200 toneladas de material terrestre han quedado en la Luna o han chocado contra ella. Allí permanecen módulos de descenso de las seis misiones Apollo, vehículos Lunakhod soviéticos y los robots chinos Yutu 1 y 2. También pudieron terminar allí etapas de cohetes y otros objetos que quedaron en órbitas entre la Tierra y la Luna.
La etapa del Falcon 9 había impulsado en enero de 2025 los módulos Blue Ghost, de Firefly Aerospace, y Resilience, de ispace. Quedó en una órbita alta alrededor de la Tierra. Jonathan McDowell explica que la gravedad lunar alteró su trayectoria durante muchos pasos hasta llevarla a la superficie.
La Luna tiene unos 38 millones de km², pero su gravedad equivale a cerca del 17 % de la terrestre. Por eso, según McDowell, el polvo levantado por un impacto puede viajar lejos y tardar en asentarse. Marieta Valdivia Lefort advierte que los choques y el material artificial pueden alterar o tapar registros científicos que aún no se han estudiado.
✅ El Tratado del Espacio Ultraterrestre de 1967 pide evitar la contaminación dañina, pero no define cuándo lo es, no fija límites de residuos ni crea zonas de depósito. El artículo recoge preocupaciones de expertos, no un recuento completo de todos los objetos lunares ni una prueba de daños concretos causados por este impacto. SpaceX, según McDowell, ya envía sus cohetes de misiones lunares a órbitas más alejadas alrededor del Sol.



