🔬 El observatorio Swift de la NASA terminó su misión científica y observó por última vez el 20 de octubre. A menos de 275 kilómetros de altura, el roce atmosférico impide mantener sus telescopios apuntados a sus objetivos. Deja casi 22 años de datos públicos para estudiar fenómenos cósmicos fugaces.
Swift despegó el 20 de noviembre de 2004 para una misión prevista de dos años. Durante su trabajo, observó más de 2 000 estallidos de rayos gamma y estudió más de 1 400 supernovas. Sus datos contribuyeron a unos 7 000 artículos científicos. La NASA espera que el satélite reentre en la atmósfera en las próximas semanas.
Su especialidad era reaccionar deprisa: detectaba un estallido, avisaba a otros observatorios y giraba sus telescopios antes de que desapareciera el resplandor posterior. Ese proceso solía tardar cerca de un minuto. Su sistema de trabajo también permitía programar hasta 75 objetivos distintos al día.
El archivo público reúne cerca de 12 terabytes de datos, entre ellos medidas de brillo y espectros en distintas longitudes de onda. Incluye más de 1,5 millones de imágenes de su telescopio ultravioleta y óptico. Swift también estudió estrellas desgarradas por agujeros negros, galaxias activas, asteroides y cometas.
✅ El archivo deja material para nuevos estudios durante décadas, aunque Swift ya no podrá responder a nuevos fenómenos cósmicos. La NASA busca otras opciones de respuesta rápida y recurre a misiones actuales para ayudar a cubrir ese vacío.



