🔬 Un estudio de astrónomos del Observatorio Europeo Austral advierte que superar los 100 000 satélites en órbita podría dejar sin uso a los telescopios terrestres. Olivier Hainaut, autor principal, modeló distintos números y brillos: si todos fueran tenues, la astronomía podría adaptarse; si brillan más, los datos se degradan.
Los satélites dañan el cielo de dos formas: reflejan luz solar y elevan el brillo de fondo, y además dejan trazos en las imágenes de los telescopios. Hainaut explicó que un 10 % más de luz parásita exige un 10 % más de tiempo de captura; con 100 %, las capturas deberían duplicarse. Eso encarece cada toma y reduce la ciencia que puede hacerse.
El riesgo crecería con proyectos como los centros de datos orbitales de SpaceX, que esperan una decisión de la FCC para lanzar hasta un millón de satélites, y los espejos de Reflect Orbital. Esa empresa pidió permiso para probar Eärendil-1, un espejo de 18 por 18 metros, como primer paso hacia una red de 50 000. Según los cálculos citados, cada espejo sería más brillante que Venus fuera de su haz, y el conjunto podría iluminar el cielo nocturno hasta un 300 %. Hoy orbitan la Tierra unos 14 000 satélites.
✅ El estudio pone un límite claro: todos los operadores juntos deberían mantenerse por debajo de 100 000 satélites para no dañar la astronomía desde tierra. El aviso depende de modelos y de planes que aún necesitan permisos, pero ESO y cientos de entidades ya presentaron objeciones. Robert Massey, de la Royal Astronomical Society, resume el riesgo: el público no eligió transformar por completo el cielo.



