🔬 El 30 de septiembre de 2016, Rosetta, de la Agencia Espacial Europea, terminó su misión con un impacto controlado sobre el cometa 67P. Fue la primera nave en orbitar un cometa y acompañarlo hacia el Sol para estudiar cómo cambiaba al calentarse. Su descenso final duró 14 horas.
Rosetta despegó en marzo de 2004 y llegó al cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko en agosto de 2014. Este cuerpo helado es un remanente del nacimiento del sistema solar, hace 4 600 millones de años. Durante dos años, la sonda tomó fotografías y estudió de qué estaba hecho y cómo cambiaba.
La misión también llevó a Philae, un pequeño módulo que rebotó varias veces antes de quedar inclinado sobre la superficie. Sus paneles solares no podían orientarse hacia el Sol y las baterías se agotaron tras unas horas. Rosetta volvió a localizarlo apenas unas semanas antes de su propio descenso final.
La sonda aún funcionaba cuando la agencia decidió poner fin a la misión. El cometa se alejaba hacia la región de Júpiter y sus paneles solares pronto dejarían de aportar suficiente energía. El equipo siguió el descenso desde Darmstadt, Alemania: Rosetta tocó la superficie a unos 3,2 km/h, un paso tranquilo al caminar.
✅ Seguir al cometa permitió estudiar cómo evolucionaba durante su viaje alrededor del Sol y explorar los materiales del sistema solar temprano. La energía disponible impuso el límite: Rosetta no podía mantener la misión a tanta distancia del Sol.



