🔬 El telescopio espacial Roman de la NASA viaja durante tres meses hacia el punto L2, mientras su equipo enciende, ajusta y calibra sus sistemas. A los 83 minutos del lanzamiento desplegó sus paneles solares y su parasol, pasos que preparan al observatorio para operar.
La puesta en servicio permite a científicos e ingenieros comprobar que el observatorio responde como se espera. Los paneles y el parasol aportan energía y protegen al resto de Roman. En los próximos días, su antena se extenderá y una cubierta desplegable dejará expuesto y sombreado el espejo principal.
Roman seguirá una órbita de halo estable alrededor de L2. Allí, la gravedad del Sol y la Tierra, junto con el movimiento del observatorio, le permitirá mantenerse alineado con nuestro planeta sin gastar mucho combustible. El lugar también ofrece una vista amplia del cielo y reduce el efecto del calor de la Tierra, el Sol y la Luna sobre un telescopio infrarrojo.
✅ La puesta en servicio define si Roman queda listo para sus operaciones científicas y explica por qué L2 resulta útil para observar el cielo. El calendario puede cambiar: el equipo lo ajustará según evalúe cada sistema, y el texto no comunica todavía resultados científicos de Roman.



