🔬 NASA lanzó un rescate para evitar que el observatorio Neil Gehrels Swift caiga en la atmósfera terrestre este año. La nave Link, de Katalyst Space, buscará acoplarse al telescopio con brazos robóticos y elevarlo a una órbita más alta, porque Swift aún aporta ciencia útil.
El lanzamiento ocurrió el jueves 2 de julio a las 5:09 a. m. EDT desde las Islas Marshall. Un avión Lockheed Martin L-1011 modificado llevó la carga, y un cohete Pegasus XL de Northrop Grumman puso en órbita a Link. Katalyst desarrolló la nave por $30 millones.
Swift fue lanzado en 2004 y costó $250 millones; con inflación, NASA lo estima en unos $450 millones actuales. El telescopio nació para estudiar estallidos de rayos gamma, pero en más de 20 años también ha observado fulguraciones de rayos X, supernovas, cometas y asteroides. Según S. Bradley Cenko, de NASA Goddard, Swift apunta rápido a brotes breves y avisa a otros telescopios en tierra y en el espacio.
El reto es grande: Swift no fue diseñado para recibir servicio. Además, NASA dio el contrato a Katalyst en septiembre, después de que la alta actividad solar hinchara la atmósfera y acelerara la caída por arrastre. Para ganar tiempo, el equipo de Penn State redujo la ciencia y el gasto eléctrico, de modo que Swift vuele con menos resistencia y se mantenga por encima de 298 km hasta otoño, según modelos de la agencia.
✅ Si Link logra engancharse, usará sus propulsores para llevar a Swift hasta unos 595 km, por encima de la órbita de la Estación Espacial Internacional. El límite es claro: NASA la describe como una tarea de alto riesgo, y no dijo cuánto tiempo más observaría Swift si alcanza esa altura. Katalyst necesitará alrededor de un mes para llegar al telescopio.



