🔬 Un equipo del Instituto Niels Bohr, en Dinamarca, simuló el colapso de 195 estrellas. Sus modelos sugieren que los cambios de tipo de los neutrinos podrían favorecer los agujeros negros frente a las supernovas. Esto ayudaría a explicar por qué observamos menos explosiones estelares de las previstas.
Cuando una estrella masiva agota su combustible, su núcleo colapsa y libera un torrente de neutrinos. Estas partículas se llevan cerca del 99 % de la energía liberada. Al calentar las capas exteriores al núcleo, pueden impulsar una supernova que deje una estrella de neutrones. Si ese aporte no basta, la estrella puede colapsar en un agujero negro.
Los neutrinos pueden alternar entre tres tipos o «sabores»: electrónico, muónico y tau. Los dos últimos interactúan menos con la materia que el primero. Por eso, cambiar de sabor podría alterar cuánto calientan las capas estelares. Dentro del núcleo que colapsa, los neutrinos pueden estar tan concentrados que interactúan entre sí y desencadenan esos cambios.
El equipo simuló estrellas de entre 9 y 120 masas solares y probó distintos supuestos sobre dónde cambian de sabor los neutrinos. Las de entre 16 y 30 masas solares resultaron especialmente sensibles: muchas que explotaban en los modelos habituales dejaron de hacerlo. El trabajo, publicado en Physical Review D, también apunta a que estos cambios podrían dar lugar a estrellas de neutrones menos masivas.
✅ Estos resultados podrían ayudar a explicar la escasez de supernovas observadas y por qué algunas grandes supergigantes rojas parecen desaparecer sin explotar. El límite está en los modelos: el equipo aún quiere incorporar un comportamiento más realista de los neutrinos en simulaciones tridimensionales.



