🔬 Ning Liu y su equipo, de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong, fabricaron cúpulas de 4,5 centímetros de alto. Usaron levadura, gelatina y arena para explorar cómo construir en Marte. Las pruebas apuntan a un material que podría ahorrar energía, aunque aún no sirve como hábitat completo.
El equipo sustituyó el cemento convencional por gelatina de cerdo y levadura Saccharomyces cerevisiae modificada mediante dos cambios genéticos. Uno hace que las células se adhieran mejor entre sí. El otro permite producir proteínas adhesivas como las que usan los mejillones para sujetarse a las rocas. Estas proteínas refuerzan el enlace entre la gelatina y los granos minerales.
Los investigadores usaron impresión 3D y moldes en un laboratorio, bajo frío y baja presión para imitar la superficie marciana. Durante unas 48 horas a −55 °C, el agua se congela y pasa de hielo a vapor, dejando una estructura ligera y porosa. Las cúpulas, de 3 centímetros de ancho, soportaron unos 12 megapascales de compresión, comparables a los de un hormigón de baja resistencia. También resistieron esfuerzos de flexión de unos 6 megapascales.
Según estiman los autores, el proceso necesitaría unas diez veces menos energía que los métodos basados en fundir suelo marciano. El material podría reciclarse y la levadura cultivarse de nuevo en un biorreactor. Aun así, construir estructuras grandes exigiría enviar toneladas de materiales desde la Tierra. El trabajo se publicó en Chem Circularity.
✅ Este material podría aportar una parte estructural a futuros edificios marcianos, pero las pruebas se hicieron con cúpulas pequeñas. Por sí solo, no retiene aire ni presión, ni protege de la radiación. Falta comprobar cuánto dura, cómo conserva el calor y si la levadura sobreviviría en Marte sin contaminar el planeta.



