🔬 Un nuevo estudio publicado el 15 de julio en Nature sugiere que las tormentas solares más extremas podrían afectar satélites, redes eléctricas y comunicaciones más de lo estimado. El equipo halló que un supuesto límite en la respuesta de la Tierra quizá nace de cómo se mide el viento solar.
Las tormentas solares ocurren cuando erupciones del Sol, como eyecciones de masa coronal y llamaradas solares, envían partículas cargadas hacia la Tierra. Pueden crear auroras, pero también alterar satélites, GPS, radio y redes eléctricas.
El artículo recuerda tres casos. El evento Carrington de 1859 alteró telégrafos y llevó auroras hasta zonas tropicales. En 1989, una tormenta colapsó la red eléctrica de Quebec y dejó a millones sin luz. En 2003, las «tormentas de Halloween» afectaron satélites, GPS y radio.
El equipo rastreó el posible error hasta el punto L1, situado a unos 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, donde muchas naves miden el viento solar. Al analizar más de un millón de mediciones de naves de NASA más cercanas a la Tierra, vio que las corrientes eléctricas en la atmósfera superior seguían subiendo con vientos solares más fuertes, sin el techo asumido antes.
✅ Esto no significa que una tormenta extrema sea inminente. Sí apunta a que los escenarios raros, del tipo «una vez cada mil años», podrían golpear tecnología moderna con más fuerza de la prevista. El límite principal es claro: esos eventos son muy raros, hay pocos datos y solo el tiempo dirá qué pasa en los casos más extremos.



