🔬 La NASA y Katalyst Space cerraron el intento de elevar la órbita del observatorio Swift sin lograr el objetivo. La nave LINK sufrió fallos de enlace y control de orientación. El esfuerzo dejó experiencia para futuras misiones de servicio a satélites, mientras Swift sigue expuesto al rozamiento atmosférico.
Swift despegó en noviembre de 2004 para estudiar estallidos de rayos gamma. El roce con la atmósfera reduce su altura, y un periodo de mayor actividad solar agravó ese efecto. Las previsiones situaban al observatorio cerca del umbral crítico de 300 kilómetros en el otoño boreal de 2026. Por debajo, intentar elevarlo sería cada vez más difícil.
Katalyst tuvo alrededor de un año para diseñar, construir, probar y lanzar LINK, que debía alcanzar, sujetar y elevar Swift. La nave despegó en julio, pero los fallos llevaron a abandonar el rescate y plantear pruebas tecnológicas. La NASA cerró su participación el 3 de septiembre. LINK reentró en la atmósfera el 25 de septiembre.
Mientras tanto, los controladores de Swift en Penn State cambiaron sus objetivos científicos por puntos del cielo que permitían reducir el rozamiento. Desde mediados de febrero hasta finales de agosto, el observatorio dejó de realizar observaciones dirigidas. El equipo mantuvo Swift por encima del umbral crítico durante varios meses, sin exponer sus instrumentos a riesgos excesivos.
✅ Las maniobras para reducir el rozamiento ganaron tiempo y podrían servir a futuras misiones de la NASA. Pero LINK no logró elevar Swift: el intento aporta experiencia, sin acreditar el éxito del servicio previsto. Según la agencia, sin una maniobra que eleve su órbita, Swift reentraría antes de terminar el año.



