🔬 Nature pide renovar las operaciones del telescopio espacial James Webb y del Hubble porque ambos aún producen ciencia clave. JWST entra en su último año de misión primaria antes de que NASA decida si lo extiende; la agencia también evalúa cómo cerrar, o no, la etapa de Hubble.
JWST, el telescopio infrarrojo más potente construido, publicó sus primeras imágenes hace cuatro años. Costó $10 000 M entre construcción y sus primeros cinco años de operación. Hoy cuesta unos $200 M al año; Hubble, unos $98 M. El texto sostiene que son cifras pequeñas frente al retorno científico.
Los dos observatorios cubren ventanas distintas. Hubble observa sobre todo luz óptica y ultravioleta; JWST mira el extremo más rojo del espectro. Como la expansión del universo desplaza la luz hacia el rojo, Webb puede estudiar regiones muy lejanas, con objetos vistos como eran poco después del Big Bang, hace 13 800 millones de años.
Entre sus resultados, JWST ha detectado agujeros negros pequeños y distantes que desafían ideas sobre cómo se forman. También halló algunas de las galaxias más lejanas observadas, mundos con atmósferas inesperadas, discos polvorientos donde nacen planetas y la composición química del cometa interestelar 3I/ATLAS.
✅ Mantener ambos telescopios importa porque se complementan y porque nuevas misiones, como Rubin, Roman, Euclid y un telescopio chino previsto para 2027, rastrearán grandes zonas del cielo que Webb podrá mirar con detalle. El límite es claro: el artículo defiende una decisión de política científica, no presenta un estudio nuevo; NASA aún debe aprobar la extensión de JWST y decidir el futuro de Hubble.



