🔬 El proyecto GLOW estudió 37 galaxias enanas cercanas con datos del Hubble y halló menos oxígeno del previsto por los modelos. El trabajo sugiere que los vientos impulsados por supernovas expulsan más oxígeno de lo esperado. Esto ayuda a entender cómo las galaxias enriquecen el espacio que las rodea.
El equipo usó imágenes de archivo del Hubble para reconstruir cuándo formaron estrellas y qué elementos contenían. Sumó datos del telescopio Spitzer y los radiotelescopios Very Large Array y Australian Telescope Compact Array. Con ellos rastreó el oxígeno producido por las estrellas y estudió cómo se reparte entre estrellas, gas y polvo.
¿Por qué seguir el oxígeno? Es el elemento más abundante después del hidrógeno y el helio, resulta fácil de medir y conocemos cómo lo producen las estrellas. Sirve como indicador para rastrear otros elementos pesados. El estudio apunta a que estas galaxias conservan solo una pequeña parte del oxígeno que fabricaron sus estrellas.
El trabajo, publicado en The Astrophysical Journal, examinó galaxias cuyas masas favorecen la pérdida de oxígeno según las teorías. Todas están lo bastante cerca para que el Hubble distinga sus estrellas individuales. La mayoría de las galaxias enanas conocidas quedan demasiado lejos para estudiarlas así.
✅ Los datos sugieren que los modelos subestiman cuánto oxígeno pueden expulsar las galaxias de poca masa mediante vientos impulsados por supernovas. Aún falta resolver su destino: podría permanecer en el gas que rodea estas galaxias o haber escapado más allá.



