🔬 Empresas y gobiernos de China, Estados Unidos, el Reino Unido y Japón desarrollan proyectos para captar energía solar en órbita y enviarla a la Tierra. Sus promotores buscan un suministro constante, pero los costos y las pruebas a pequeña escala mantienen abierta la pregunta sobre su viabilidad.
El esquema convierte la energía captada por paneles solares en microondas dirigidas a antenas terrestres. Estas las transforman en electricidad para la red. También hay propuestas con láseres, aunque las nubes dificultan el paso de esos haces.
Space Solar, del Reino Unido, propone CASSIOPeiA: un satélite de unos 1,6 km de diámetro. Según la empresa, podría enviar hasta 2 gigavatios constantes, suficientes para una ciudad de dos millones de personas. Esa escala queda lejos de las pruebas citadas: Caltech ensayó el envío por microondas desde órbita; Overview Energy probó un láser desde un avión. Ambos transmitieron menos de un kilovatio.
Las cuentas tampoco coinciden. Un estudio encargado por el Gobierno británico en 2021 estimó 68 dólares por megavatio hora. Un informe de la NASA de 2024 calculó entre 610 y 1 590 dólares, según el diseño. Para alcanzar el valor británico, harían falta fuertes recortes en los costos de lanzamiento y fabricación, según la NASA.
✅ Si logra abaratarse, esta vía podría llevar energía incluso a lugares remotos. Aún falta demostrar el envío de gigavatios y resolver cómo montar y mantener estructuras enormes en órbita. El balance ambiental de tantos lanzamientos también sigue sin aclararse.



