🔬 NASA marca el 30 de junio como una doble cita para mirar al cielo: Meteor Watch Day y Asteroid Day. La agencia conecta las lluvias de meteoros del verano boreal con la defensa planetaria, desde las Perseidas de agosto hasta el futuro telescopio NEO Surveyor, previsto para no antes del otoño de 2027.
Los meteoros y los asteroides comparten origen en la formación del sistema solar, hace 4 600 millones de años, pero no son lo mismo. Un asteroide es un objeto rocoso que orbita el Sol y puede medir desde el tamaño de una casa pequeña hasta el de un país pequeño. Si se desprenden fragmentos menores de asteroides o cometas, NASA los llama meteoroides; cuando uno entra en la atmósfera y arde, deja el trazo brillante que vemos como meteoro o «estrella fugaz».
Para celebrar Meteor Watch Day, NASA recomienda salir en una noche clara, lejos de luces urbanas, árboles y edificios. No hace falta equipo especial: bastan los ojos, un lugar abierto y unos minutos para que la vista se adapte a la oscuridad. Tampoco hay que mirar hacia una zona concreta, porque los meteoros pueden aparecer en cualquier parte del cielo. En julio llegan las Delta Acuáridas del Sur y las alfa Capricórnidas; las Perseidas alcanzarán su pico del 12 al 13 de agosto.
La parte menos poética del asunto también importa. La Meteoroid Environment Office de NASA, dirigida desde el Marshall Space Flight Center en Huntsville, Alabama, vigila estos fragmentos para estimar dónde y con qué frecuencia impactan, y qué riesgo suponen para naves y tripulaciones. Bill Cooke, responsable de esa oficina, dijo que los meteoroides son uno de los mayores peligros para naves y equipos, sobre todo en misiones rumbo a la Luna y más allá.
Asteroid Day, también el 30 de junio, busca alertar sobre asteroides y cometas cercanos a la Tierra. La fecha recuerda el evento de Tunguska, el 30 de junio de 1908, cuando un asteroide entró en la atmósfera y explotó sobre Siberia. NASA ya rastrea objetos cercanos a la Tierra desde observatorios terrestres, y prepara NEO Surveyor, un telescopio infrarrojo para detectar asteroides y cometas oscuros o difíciles de ver desde la Tierra.
✅ Mirar meteoros no exige telescopio, pero estudiar rocas espaciales sí ayuda a planear misiones y diseñar naves. El límite es claro: el texto de NASA no da cifras nuevas de riesgo ni resultados de NEO Surveyor, porque la misión aún está en desarrollo y apunta a lanzarse no antes del otoño de 2027.



