🔬 El telescopio espacial Nancy Grace Roman, de la NASA, empezó su andadura el 30 de agosto con un coronógrafo capaz de fotografiar planetas fuera del sistema solar. El instrumento apaga la luz de la estrella hasta dejar unas pocas partes por mil millones y así deja pasar el reflejo de mundos del tamaño de Júpiter.
Un coronógrafo tapa la luz de una estrella para estudiar lo que la rodea. Es un eclipse total fabricado a medida: donde la Luna cubre al Sol, aquí lo hace una máscara humana. Hace más de un siglo que los astrónomos usan el truco para mirar la corona solar, contó Vanessa Bailey, científica del instrumento, en una rueda de prensa el 29 de agosto. La misión PUNCH de la NASA, lanzada en 2025, lleva uno de esos aparatos entre sus cuatro naves.
El de Roman trabaja distinto. En vez de tapar sin más, combina discos con patrones y filtros que provocan interferencia destructiva: las ondas de luz de la estrella se cancelan entre sí y solo pasa el reflejo de los planetas. «Podemos ver la luz que rebota en algo como un Júpiter alrededor de otra estrella, algo que nunca habíamos podido hacer», dijo Dominic Benford, científico del programa. Descomponer esa luz permitiría además asomarse a la atmósfera del planeta.
Es también el primer coronógrafo «activo» que vuela. Sus espejos llevan cientos de pistones diminutos y cambian de forma en tiempo real para corregir las distorsiones, con una precisión que se acerca al tamaño de un átomo. Si todo sale bien, alcanzará planetas 100 millones de veces más débiles que su estrella. Hubble y el James Webb también llevan coronógrafos, pero mucho más sencillos.
✅ Roman apuntará a mundos gigantes; los del tamaño de la Tierra quedan para el futuro Observatorio de Mundos Habitables, que heredará una versión mejorada de esta óptica. El coronógrafo tampoco caza planetas por su cuenta: profundiza en los que localice antes el Wide Field Instrument, su cámara de campo amplio, mediante tránsitos y microlentes gravitacionales. Y las cifras son expectativas, no medidas. Nicky Fox, de la NASA, calcula que el telescopio podría sumar 100 000 exoplanetas a los 6 000 que ya conocemos, aunque el instrumento todavía no ha entregado ninguna imagen.



