🔬 Cuatro integrantes de SEA STAR pasaron cinco días sin salir a la superficie en Jules’ Undersea Lab, cerca de Key Largo, Florida. La misión simuló retos de viajes espaciales largos con trabajo científico, tareas diarias y buceos. Así, el equipo pudo estudiar cómo vivir y trabajar en un entorno extremo sin viajar al espacio.
El hábitat estaba a unos siete metros de profundidad, con una presión cercana al doble de la registrada en la superficie. Sus sistemas de apoyo aportaban aire, agua dulce y electricidad. Una línea directa conectaba al equipo con el control de misión para atender emergencias. Tres ventanas ofrecían vistas de un exterior verde.
Cada tripulante tenía proyectos científicos a su cargo. La agenda también incluía cocinar, realizar pruebas cognitivas, mantener las instalaciones y resolver imprevistos, como parte de una rutina inspirada en la Estación Espacial Internacional. Entre esas tareas, hacían buceos que simulaban «paseos espaciales». El esfuerzo físico de esas salidas hizo que prescindieran de ejercicio adicional.
El relato de quien comandó la misión describe una convivencia tranquila pese a la agenda llena. Una pequeña olla eléctrica permitía preparar sopas, guisos y avena: comidas que levantaban el ánimo. Las vistas submarinas y el aislamiento daban a la tripulación la impresión de vivir en otro planeta.
✅ Estas misiones permiten estudiar retos de viajes espaciales largos cuando investigar en el espacio sigue siendo poco frecuente y costoso. El relato abarca cinco días con cuatro personas y no presenta resultados de sus proyectos científicos.



