🔬 Nerma Caluk, ingeniera y especialista lunar de Skidmore, Owings & Merrill, dijo en el 26.º Space Resources Roundtable que las bases lunares necesitan criterios de diseño propios. NASA y la agencia espacial china planean hábitats, plataformas de aterrizaje, refugios de equipo y torres; en la Luna, construir hereda riesgos que la Tierra no resuelve.
En la Tierra, siglos de experiencia dieron normas para levantar y mantener edificios. En la Luna no existe esa tradición. Caluk señaló que los sistemas terrestres usan la gravedad para resistir fuerzas laterales sísmicas mediante fricción de cimientos y estabilidad frente al vuelco. Allí la gravedad equivale a un sexto de la terrestre: la demanda lateral sigue activa por la masa, pero la capacidad de recuperar estabilidad cae.
Eso afecta tanto a estructuras bajas como altas. Las primeras podrían deslizarse sobre interfaces de regolito poco conocidas; las segundas podrían volcar con más facilidad. Además, un criterio común en la Tierra —permitir que una estructura ceda, se agriete y disipe energía durante un sismo— choca con un entorno tripulado lunar: una escotilla deformada, un sello mal alineado o una brecha pueden llevar a despresurización catastrófica.
La división aeroespacial de la American Society of Civil Engineers trabaja en guías LIEDAC para infraestructura lunar. Según Caluk, esas guías caracterizan peligros lunares, ordenan riesgos por consecuencias operativas y fijan objetivos de desempeño. Su marco también pide investigar el subsuelo local para cada estructura, porque las condiciones globales del sitio lunar aún no se entienden del todo.
✅ La idea clave no es copiar códigos terrestres, sino adaptarlos a menor gravedad, regolito incierto y sismos lunares. El límite es claro: el propio marco reconoce que faltan datos geotécnicos y sísmicos globales de la Luna. Por eso Caluk defiende medir cada sitio antes de decidir cimientos y desempeño estructural.



